Primero de todo definamos lo
que es un bien. Un bien, en el sentido económico, es aquella cosa que se puede
adquirir mediante el intercambio consensuado de las partes implicadas.
Es decir, cuando compras un
bocadillo en el bar, el bien que adquieres, el bocata, lo intercambias por
dinero, que es lo que le interesa al
camarero. No es necesario dinero para tener que hacer cualquier
intercambio, como cuando en el recreo del colegio intercambiábamos cromos de
fútbol, tan sólo se necesita que las dos partes estén de acuerdo en lo que se
intercambia, que de ahí se pone el precio de cada uno de los bienes.
Dentro de las muchas
clasificaciones de tipos de bienes existe una que los ordena a cualquier bien
según su relación con los demás. Es decir, cual es tu posición personal de un
bien frente a otros.
Por ejemplo, una barra de pan
te la puedes comer sin condimento, pero si lo que persigues es comerte un
bocadillo necesitas jamón. Por tanto, el jamón y el pan son bienes que
necesitas para comerte un bocadillo. En este caso el jamón y el pan son bienes
complementarios a la hora de comerte el bocadillo.
Sin embargo, si en lugar de ofrecerte
un bocadillo te ofrecen una chocolatina y tu aceptas la chocolatina porque te
da lo mismo dejar de comer el bocadillo a favor de comerte la chocolatina,
entonces para ti el bocadillo de jamón y la chocolatina son bienes
sustitutivos.
Los calcetines es otro claro
ejemplo; tener un solo calcetín no te sirve para nada has de tener el segundo
calcetín para poder ponerte los zapatos (bienes complementarios). Si en lugar
de tener que ponerte los zapatos te puedes poner unas chanclas, entonces ente
los zapatos y las chanclas existe una relación de bienes sustitutivos.
Para saber cuál es la fuerza
de la relación entre los bienes existe la llamada elasticidad cruzada. Ésta
quiere indicar cuanto varía el consumo de un producto en función de la
variación del precio. Es decir que para la variación del precio del bien A nos
indica cuanto se consumirá del bien B. Si la elasticidad cruzada es negativa
nos indica que estos bienes son complementarios. Si el precio de la gasolina
sube la gente comprará menos coches. Si la elasticidad cruzada es positiva es
que los bienes son sustitutivos. Si sube el precio de la gasolina subirán las
ventas de bicicletas o del transporte público.
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